¿Cuántos traductores jurados hay?

Intérpretes Jurados en españa

Saberlo puede ser interesante por muchas razones. Sirve, por ejemplo, para adquirir una noción de la importancia del oficio.

También resulta útil para calcular el tamaño del mercado en el que te mueves, la distribución de los diferentes idiomas, tu política publicitaria y comercial, etc. En cualquier caso, la fuente de mayor autoridad es el directorio oficial de la Oficina de Interpretación de Lenguas, el departamento del Ministerio de Asuntos Exteriores que organiza las pruebas de acceso y concede las habilitaciones. Todos los años, este organismo publica, en forma de documento PDF libremente accesible por Internet y desglosado por idiomas y provincias, una lista actualizada en la que figuran nombres, direcciones, números de teléfono y correos electrónicos de todos los Traductores e Intérpretes Jurados autorizados a ejercer su profesión dentro del territorio nacional.

La edición de 2019, que es la que he utilizado en mi análisis, consta de 1585 páginas, pero al igual que sus predecesoras o la más reciente del 2020 (ya disponible a la fecha en que esto se escribe) no incluye memorias ni resúmenes estadísticos. Por consiguiente, y a no ser que queramos contarlos de uno en uno, el único modo de hacerse una idea del número total es calcular un promedio razonable de la cantidad de referencias de cada página y después multiplicarlo por el total de caras del documento. En aquellas que vienen totalmente ocupadas figuran un máximo de 9 nombres. En cambio hay otras que solo tienen uno. Partiendo de una media de 4,5 el número total resultante es de 7.100 traductores.

Naturalmente puedes jugar con otros promedios -estimarlos es un ejercicio intelectual que puede salvarte del tedio en una lluviosa tarde de otoño-; sin embargo, el resultado final que obtendrás no estará muy alejado de la estimación anterior, y fluctuará entre los 6.500 y los 8.000.

Mayor interés tiene conocer la distribución de los traductores por idiomas. Para ello habrá que hacer un breve conteo de páginas y aplicar después los promedios anteriores (en idiomas minoritarios como el Euskera o el Chino se puede conocer el total con rapidez y sin grandes complicaciones). La información realmente útil no reside, sin embargo, en los números absolutos, sino en la proporción. Con los datos del mencionado directorio de la OIL para el año 2019 y promedios afinados por mi, hice este gráfico en Excel que se acompaña como imagen de cabecera y se explica por sí mismo. El análisis solo incluye las lenguas demandadas con mayor frecuencia por empresas, organismos públicos y agencias de traducción.

Como se puede ver, el idioma rey es el Inglés (con un 65% de todos los traductores registrados). A continuación vienen el Francés (17%) y el Alemán (8,7%). Las lenguas restantes no llegan en el mejor de los casos ni al 2%, incluso para idiomas de cierta importancia y tendencia al auge como el Ruso, el Rumano, el Arabe o el Chino. Si necesitas una radiografía de tu mercado y tu competencia, ahí tienes el esbozo inicial. A mi se me ocurren unas cuantas cosas sobre lo que estas cifras significan. Pero es mejor que lo decidas tú para tu caso particular y en función de tu experiencia profesional, la provincia en que vives y otros factores.

¿Existe algún modo de conocer el número exacto de traductores jurados que ejercen su profesión en España? Antes de continuar, conviene decir que la cuestión es más compleja de lo que parece. La vida real está dominada por la inexactitud y la ambigüedad. Ni siquiera la Oficina de Interpretación de Lenguas, única propietaria de la base de datos con todos sus capos y registros, sería capaz de responder a preguntas como quíen ha fallecido, quién trabaja en ello y quién no, o quién dispone de una experiencia profesional operativa o simplemente se limita a exhibir su carnet como parte de un CV destinado a otras aspiraciones laborales, y otras del mismo tipo que complican las estimaciones cuantitativas y su aplicación a la vida real. En un mundo imperfecto, nos tenemos que conformar con estimaciones aproximadas. Pero no importa, porque en la mayor parte de los casos no nos hace falta más. Tal es la magia en la nueva cultura económica del dato: no necesitas saber las cosas con precisión, sino de un modo eficaz y que te descubra nuevos y provechosos ángulos de perspectiva.

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